Los jardines con exceso de humedad o expuestos a lluvias frecuentes pueden convertirse en un quebradero de cabeza: charcos persistentes, raíces que se pudren, hongos, plantas que no prosperan y zonas del terreno que parecen un lodazal permanente. Sin embargo, un jardín húmedo no es un jardín perdido. Con el diseño adecuado y la selección correcta de plantas, puede transformarse en un espacio exuberante, sano y lleno de vida. En esta guía encontrarás estrategias profesionales para trabajar con la humedad —no contra ella— y convertir un problema en una oportunidad paisajística.
